En un recinto de la prefectura de Ehime, doce estudiantes de secundaria se colocan frente a una hoja grande de papel extendida sobre el suelo. La música comienza a sonar y ellos se mueven formando olas coordinadas, pinceles en mano. Tienen menos de diez minutos para completar su obra: deben escribir canciones o bien frases significativas con trazos firmes mientras se desplazan al ritmo de la música. Cuando el tiempo se agota, los estudiantes levantan la pieza realizada para que el público la pueda contemplar. Esto es la actuación de shodo, una disciplina donde el arte milenario japonés de la caligrafía se fusiona con la expresión artística contemporánea.
Un trazo de genialidad: muestras artísticas de caligrafía en Japón



